Textos literarios escritos por Susana Chavez





poemas:




Creación del poema "Yo como tú"


Tú y yo creemos que el mundo es bello,

que con una sonrisa todo se transforma.

Conoces el significado de lucha,

sufres en emociones y aun así eres feliz.


El amor, la compañía y toda belleza

emanan de él, mas la desfachatez

de los demás es mayor.


Una cosa es segura,

para poder obtener las estrellas,

es necesario romper barreras

y volar al espacio.


Elaborar un poema con la figura sujeción


¿Por qué sentir tanto dolor?

Porque es necesario aprender.

¿Por qué es necesario aprender?

Porque hay que avanzar.

¿Por qué hay que avanzar?

Para no hundirnos.


haikus


La lluvia de junio

Como mis lágrimas por ti,

Brotan sin parar.


Las hojas de otoño

Caen por ti, sin control,

Mis sentimientos.


Aun con el invierno,

Que abre una grieta en mí,

Siempre firme estoy.


Narrativa



La risa 

Dicen… que si escuchas risas en ese lugar, no debes quedarte. Debes huir…

¿Había una vez en un lugar llamado Marles, muy apartado de la ciudad, una casa que desde hace muchos años había estado desolada? Muchos cuentan que su antiguo dueño se suicidó en ella, otros dicen que simplemente se mudaron a otro lugar. Sin embargo, si eso es así, ¿por qué nadie sabe nada de él?...


Esto es lo que pasó el día antes de desaparecer.

La familia de Mario se encontraba guardando las pertenencias en cajas para poder emprender el viaje a su nuevo hogar, junto a su esposa Marta y su hija Alison. Habían vivido en esa casa durante 18 años, los mismos años que tenía Alison. Llegaron a ese lugar debido a los problemas de salud mental de Alison y querían apartarse de todo. Esa tarde, dejarían esa casa.


El día no era del todo normal; el clima había cambiado drásticamente ese día. Había nubes oscuras, mucho viento y estaba empezando a llover. Lo que parecía ser muy malo para el viaje. ¿No podría ser peor? - Pensó Mario…


Estaba tan concentrado haciendo sus cosas que no notó que estaba solo, sin ruido de cosas moviéndose, lo que lo alarmó. Llamó a su esposa - ¡Marta! - pero no respondía, - ¡Alison! - su hija tampoco. Revisó la casa y no encontró rastro de ninguna de las dos. Él preocupado llamó a la policía, quienes le hicieron saber que llegarían a investigar hasta que pasaran las 48 HRS correspondientes. Él angustiado salió a buscarlas al patio a pesar de que estaba lloviendo, pero no había nada. Llamó al celular de ellas y ni siquiera sonaba; al parecer, estaban apagados. Vuelve a entrar a la casa y nota algo extraño: las cajas donde están los utensilios de la cocina están abiertas, cuando él juraba haberlas cerrado. Algo en él se puso alerta, tenso por lo que ha visto, decide revisar de nuevo la casa, pensando en lo peor: "un posible robo".


Al llegar donde están los cuartos, ve que el de su hija está entreabierto, la llama y la primera vez, no pasa nada. Lo único que se escucha es la fuerte tormenta afuera. Llama una segunda vez y logra recibir respuesta, pero no la que él deseaba escuchar. Escucha el sonido de un objeto caer seguido de una risa, una que sabía que era de su hija, pero no la risa que él escuchaba siempre. Era diferente, algo en ella no era igual, sonaba muy tenebrosa. Toma valor y se asoma a la puerta para ver el cuarto; no había nadie, lo único que encuentra son unas zapatillas que pertenecen a su esposa, él al ver esto pensó que era una terrible broma de parte de las dos, las llama diciendo - ¡No es gracioso que jueguen de esa forma, no tenemos tiempo y si no querían llegar de noche a la nueva casa, es mejor que salgan ya de donde estén! - No hubo respuesta, algo raro estaba pasando, y no sabía por qué sentía que no era bueno.


Transcurrieron cinco horas, las más eternas. La lluvia había cesado y había un silencio estremecedor.


En su mente pesaba dónde podrían encontrarse su esposa e hijas, pero no encontraba respuesta alguna. ¡Papá! - escuchó Mario la voz muy a lo lejos de su hija. ¿Ay? ¿Estás bien? ¿Dónde estás? - se levanta del sillón alarmado y mira a su alrededor, prestando atención y escuchando de dónde proviene la voz. ¡Nada! ¡Otra vez silencio!


Vuelve a llamar a su hija y lo único que escucha es la risa haciendo eco por toda la casa, cosa que le puso la piel de gallina. ¡Qué está pasando! - piensa - La risa cesó, y escuché que la televisión suena. Sale directo a la sala y se encuentra, en efecto, con la TV encendida, pero sin nadie allí, solo una camisa rosa evidentemente de la madre puesta en el sillón. ¡Alison! ¿A qué estás jugando? ¡Esto no me agrada para nada! ¡Sal ya y deja esas tonterías! Vuelve a escuchar la risa, pero esta vez más cerca.


Corre hacia donde proviene y encuentra algo de lo más aterrador posible. Era una mancha de sangre que decía: "Espero y quieras jugar" con un dedo humano colocado al final de la frase. La respiración se le aceleró, estaba mareado, no sabía qué hacer. ¿De quién era ese dedo? ¡No puede ser! Marta y mi hija pueden estar heridas. ¡Esto no es un maldito juego! Alguien está en esta casa y las tiene secuestradas, haciéndoles daño. ¿Quién eres y qué quieres de mi familia? - preguntó Mario. No contestan.


Es demasiado extraño que alguien entre a robar. Estamos por mudarnos, las cosas de valor están en la otra casa, el dinero está en mi cuenta, no hay nada aquí que les sirva. Todo se oscurece, no puedo ver nada, esto me sobrepasa; tengo que salir ya de aquí, pero no me puedo ir sin ellas.


Escucha pasos acercándose a él, de alguien corriendo y riendo eufóricamente, generando un gran pánico. ¿Quién anda allí? Al terminar de decir eso, un cuerpo lo empuja, haciéndolo caer por las escaleras. ¡¡¡Ah!!! - se queja - con un pie lastimado y una cortadura en la cabeza, intenta ir hacia la puerta, pero la oscuridad no se lo permite. A como puede, llega a un cuarto que al parecer es la cocina. Intenta buscar algo para poder defenderse, pero en el intento de movilizarse choca con un bulto, algo grande.


De la nada, la luz vuelve, y queda perplejo con lo que sus ojos se topan, el cuerpo inerte sin vida de su amada esposa. Se le cristalizan los ojos y entre sollozos y gritos ahogados, abraza el cuerpo de Marta, la mujer que amaba, su fuerza, su vida, sentía su mundo derrumbarse en ese momento.


Mira a su alrededor y con rabia, enojo y sed de venganza, reúne fuerzas y se levanta dispuesto a salir de esa casa. La risa llena la casa nuevamente. Mario dispuesto a ir a la salida, da media vuelta y al hacerlo, fue apuñalado por alguien que no paraba de reír. Su risa tétrica llenó la casa ahogando las quejas de él. Sin esperarlo, desangrándose en el suelo, junto al cuerpo de su amada, siendo observado por aquella malvada persona, que no paraba de reír, cerraba sus ojos lentamente, pensando en que al final la risa no era del todo horrible.


FIN


Micro narrativa:


Luna


Estudiante a un peatón cualquiera:

Disculpe, señor, ¿me puede decir cómo llegar a casa?
Lo siento, niño, estamos perdidos en la luna.

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